pero su historia documentada arranca del fuero de repoblación que otorgó
Alfonso el Batallador en 1124.
La villa prosperó desde el siglo XIII, recibiendo los mismos privilegios de
Jaca y convirtiéndose en cabeza del Sobrarbe.
Villa amurallada y bien emplazada, tuvo la categoría de plaza fuerte desde
los últimos años del reinado de Felipe II con objeto de defender la
frontera pirenaica de las irrupciones de los hugonotes franceses.
Un documento de 1593 registra en la villa la presencia del ingeniero
italiano Tiburcio Spanocchi. La fortaleza estaba terminada en 1610.
Sufrió los avatares de la guerra de Sucesión. La fortaleza se abandonó en
1742, pero se reparó en 1833 para prevenir los ataques carlistas.
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