los siglos XI y XII, sobre los restos de una fortaleza romana erigida para
controlar y defender el paso de la calzada romana que unía Toletum (Toledo)
con Emerita Augusta (Mérida) por la orilla izquierda del río Tajo. El
Castillo, restaurado en el siglo XII, pasó a pertenecer a los Templarios que
tenían su encomienda en Montalbán, continuando en sus manos hasta el
siglo XIV en el que fue extinguida la poderosa Orden.
En tiempo de los templarios, está ligado a San Servando y Montalbán.
Posteriormente pasó a los López de Ayala, a los Condes de Oropesa y a los
duques de Frías.
FOTOS: