En el XIII fueron sus tenentes: Juan Pérez (1214), Roy Díaz de Oyon
(1276). A finales de siglo siendo su alcaide Felipe de Rogemont, el castillo
se estaba reparando.
La fortaleza fue decisiva en las luchas entre el XIII y el XV entre
castellanos y navarros.
En 1379 fue entregada al rey castellano que, en 1387, se la devolvería al
navarro.
En el XV Enrique IV de Castilla se apoderó de él con ayuda de Pedro
Girón, maestre de Calatrava, que lo recibió como recompensa. Pasó a su
hijo el Conde de Ureña, Juan Tellez de Girón quien lo venderá en 1516 a la
Familia Velasco
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