Zaida, su esposa e hija del rey moro.
Posteriormente fue donado por Alfonso VI a la Catedral de Toledo, siendo
reformado en el siglo XIV por mandato del Arzobispo don Pedro Tenorio.
Fue entonces utilizado como prisión para Don Alfonso, Conde de Gijón y
Noreña, hijo bastardo de Enrique II apresado por orden de su hermano Juan I
de Castilla. En el siglo XVIII pasó a manos de los Condes de Mora, y en el
año 1809 tuvo lugar su última actividad guerrera, al servir de refugio a las
tropas del General Venegas en la lucha contra los franceses.
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