1170, cuando Alfonso VIII daba a la catedral de Calahorra y a su obispo,
Rodrigo, la villa de Arnedillo con el castillo que dominaba la Lomiella, que
pasaría a manos del obispo Juan Pérez en 1224.
En 1252 los vecinos de la villa se levantaron contra su señor atacando su
palacio y castillo y negándose a reconocer su señorío, y aunque el conflicto
se resolvió tuvieron que rendir juramento de vasallaje.
En el siglo XIII se conoce a Gil Domínguez como alcalde de la fortaleza por
manos del obispo y en el siglo XV a Fortún Ochoa.
A mediados del siglo XIX se llamaba Castillo Lombera y el cementerio del
pueblo ocupaba ya el antiguo recinto de la fortaleza, porque las necesidades
defensivas habían desaparecido.
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