la historia de España, ya adentrándose en la leyenda.
En el siglo II antes de Cristo la población galaica de Erizana (hoy Bayona, o
Baiona en gallego) habría estado fortificada en la península del Monte del
Buey (Monte do Boi en gallego), donde se asienta el actual castillo.
La fortificación fue sitiada por el cónsul romano Flavio Serviliano, que ante
la tenaz resistencia ofrecida por sus ocupantes, intentó asaltarla sin éxito
desde el mar. Habiendo amenazado Serviliano con pasar a cuchillo a todos
los sitiados si no se rendían, éstos espetaron al romano: “Oro y plata no
tenemos para comprar la libertad; pero hierro nos sobra para defenderla”.
Por fortuna para ellos el caudillo lusitano Viriato acudió en su auxilio y
liberó Erizana tras acorralar a los romanos contra las montañas.
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